Lo barato cuesta caro – manifiesto

     El problema de la eliminación de residuos ¡no es nuevo!. Sin embargo, sorprendentemente las soluciones de este problema han experimentado pocos cambios en nuestra historia, recordemos, desde que un hombre tiró al suelo por primera vez el corazón de una manzana debajo de un árbol del que la había cogido, en que difiere si actualmente el mismo residuo es arrojado por la ventanilla de un vehículo en marcha.
     Todos los días se demuestra la equivocación frente a la idea de que el individuo puede eliminar los residuos sin crear molestias intolerables para la sociedad urbana, preocupándonos más por el dónde que por el cómo elimino lo que no me sirve.
     Al crecer los pueblos y convertirse en ciudades y las ciudades en grandes urbes, el tratamiento de los residuos se convirtió inevitablemente, en una función de las autoridades locales y como la mayoría de los habitantes de la ciudad no tiene ningún interés por los residuos una vez que los han perdido de vista, las autoridades no tenían generalmente más alternativas que verterlos en el suelo en una determinada zona. De este modo como existe repugnancia para gastar dinero en materiales que se han desechado como inútiles, el primer criterio que se desarrolló al seleccionar un método de eliminación de residuos fue que tenía que ser barato.

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