Alternativas de Disposición de los Residuos Sólidos Domiciliarios (RSD) – Parte 3

Coordinación de los métodos de recogida y tratamiento de los RSD
Los métodos de recogida influyen en los de tratamiento y viceversa. El costo de recoger los distintos componentes de los RSD por separado (como lo exigen algunos métodos de tratamiento) y el costo de transportar dichos residuos a las instalaciones donde se van a tratar son factores importantes a la hora de decidir que método de tratamiento se va a utilizar. Además, hay que tener en cuenta los inconvenientes de molestias que originan los diferentes métodos de recogida y transporte.
Generalmente las recogidas de residuos por separado son inconvenientes, especialmente para las amas de casa, por lo cual los métodos que corrientemente tienen más aceptación son los que exigen menos recogidas, tanto por comodidad como por economía. No obstante, a veces las recogidas por separado son necesarias por razones operativas, sanitarias y de recuperación. De hecho, alguno de los métodos de tratamiento solamente son prácticos si algunos de los componentes de los residuos esta completamente (o casi completamente) separados de otros tipos de componentes.
Los residuos se pueden separar:
En el origen, por el ama de casa, el comercio, la institución, la industria o el personal de servicio de recogida.
En la instalación de tratamiento, por el personal de servicio de recogida o de tratamiento, o por basureros.
El almacenamiento separado de los diferentes tipos de residuos domiciliarios en el origen presenta evidentes ventajas. En realidad, la separación de los residuos en sus componentes después de que se han almacenado juntos no es a veces ni práctica ni posible. Más importante todavía es el hecho de que el costo de almacenar los residuos por separado es casi nulo en comparación con lo que cuesta separarlos por el personal de recogida o tratamiento. Los gastos de almacenamiento separado en el origen los paga, por supuesto, quien ha producido los residuos, no el municipio, y no se tiene en cuenta al calcular los costos de recogida. Sin embargo, la recogida por separado hace que los costos de recogida sean mayores que los de recogidas combinadas si se hacen con la misma frecuencia. En algunas circunstancias pueden conseguirse ventajas económicas, ya que los residuos no putrescibles pueden recogerse por separado con menos frecuencia que combinados.
Si la separación de residuos por las amas de casas o las empresas ha de ser práctica y bien hecha, las normas para la separación y clasificación tienen que ser razonables. La experiencia ha demostrado que las amas de casa pueden separar los residuos en dos e incluso en tres clases y guardarlos por separado, aunque generalmente sólo después de “educarlas” y covencerlas de la necesidad de hacerlo así, y puede tardarse cinco años en conseguir que el público se someta a un nuevo sistema de separación de residuos, incluso con un buen administrador. Con métodos administrativos mediocres o malos puede no conseguirse nunca.
Independientemente de lo razonable que las normas puedan ser y de la intensidad de la campaña para conseguir que se separen los residuos, nunca se consigue que se cumplan las normas del todo, por lo que resulta necesario volverlos a separar en el punto de tratamiento. Generalmente, mientras más completa es la separación, más eficaz resulta el tratamiento.
La separación de los residuos en el punto de tratamiento se hace así siempre inmediatamente antes de someterlos al tratamiento, bien se haga la separación por medios mecánicos o manuales, o si la separación es completa o incompleta. En las instalaciones de incineración los residuos a separar se depositan generalmente sobre una superficie; en los vertederos sanitarios se depositan en un espacio contiguo al vertedero. Es evidente que si se echan los residuos en depósitos cuando se reciben en la instalación de incineración o se depositan en el vertedero a su llegada, no hay oportunidad para separarlos.
El punto hasta el que se separan los residuos en sus componentes depende en gran medida del costo. Usualmente se tiene alguna latitud respecto al grado de separación necesario para cualquier método y el costo puede ser el factor decisivo. Generalmente la separación total resulta más cara que la separación parcial, pero la economía conseguida con la separación parcial puede quedar anulada por los mayores costos de las operaciones de tratamiento que implica el hecho de no estar los residuos separados por completo.
A la hora de decidir la adopción de un método que exija separar los residuos en el punto de tratamiento hay que calcular los costos del espacio, maquinarias y personal necesario para separar los residuos y tener en cuenta las posibilidades de que el área de separación se infecte de animales indeseables, de que se accidenten los empleados, se averíe la maquinaria, que el aspecto de la instalación se desluzca y se obstaculicen las operaciones de tratamiento.
También es necesario calcular los costos de transporte, que dependen de la distancia, del tipo de camino que tienen que seguir los camiones, de la cantidad de tráfico que encuentren en el camino, de la clase y número de equipos y del número necesario de empleados. Mientras mayor sea la distancia y más tráfico se encuentre, mayores serán los gastos.
Las grandes distancias exigen frecuentemente el empleo de grandes camiones o cambiar de camiones, así como estaciones de transbordo si los residuos se descargan de los camiones en barcazas o en vagones de ferrocarril. El número de empleados varía con el número de camiones utilizados y con la cantidad necesaria de supervisión.
Al calcular el costo total de transporte hay que incluir todos los gastos desde el momento en que se cargan los residuos hasta que se descargan en la instalación de tratamiento, es decir, los gastos de personal y los gastos operativos. (Los gastos de personal no sólo incluyen los sueldos, si no también las atribuciones y beneficios, resueltos según código laboral pertinente, para con el trabajador). Además de los gastos de instalación hay que incluir los costos de capital, la depreciación y mantenimientos de equipos (sus arrendamientos, si los equipos no son de propiedad del recolector). Si alguno de los equipos utilizados para el transporte de residuos se emplea también para otros servicios municipales, sus costos se tienen que prorratear o considerar.
Los equipos especiales pueden disminuir los costos de transporte aunque inicialmente resulten caros. Los camiones especiales pueden cargar a veces los residuos transportados por hasta seis camiones de recogida, disminuyendo el número de camiones para el transporte completo y permite a los camiones de recogida hacer más servicios.

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